domingo, 22 de julio de 2012

La CNT declara abierto conflicto sindical contra la Universidad Carlos III de Madrid por el despido de un compañero


El pasado 19 de julio, la Sección Sindical de CNT en la Universidad Carlos III declaró oficialmente la apertura de conflicto sindical contra la institución que dirigen Daniel Peña y sus acólitos, por el despido de nuestro compañero Javier, afiliado al Sindicato de Enseñanza e Intervención Social.

Javier ha estado trabajando en esta universidad desde el mes de diciembre de 2008 como técnico de gestión de proyectos de investigación vinculados al departamento de Economía de la Empresa. Los contratos por obra y servicio que ha ido firmando ininterrumpidamente a lo largo de estos casi cuatro años están en claro fraude de ley, puesto que el trabajador ha desempeñado tareas diferentes a las que aparecían en el objeto de su contrato, atendiendo a labores de al menos dos diferentes proyectos de investigación al mismo tiempo. Hace unas semanas se le ofreció una última renovación de contrato, por un miserable mes de duración, a cambio de que solicitase su baja voluntaria del contrato vigente, que ya de por sí tenía una duración de sólo tres meses. Además, ha estado trabajando las últimas semanas sin estar dado de alta en la Seguridad Social. No se le ha entregado ninguna carta de despido ni se le ha indemnizado con las cantidades correspondientes.

El caso de Javier es uno de muchos en esta universidad donde reina la precariedad, la externalización de servicios básicos, el abuso sistemático de las condiciones laborales, el trato a los empleados como si fueran cromos que se pueden cambiar y tirar a la basura de un día para otro. Esta universidad que se precia de excelente se comporta con la mayoría de sus trabajadores como la más cruel empresa de trabajo temporal. Y lo peor de todo: tras tantos años de precarización del empleo, los trabajadores parece que han asumido que a la finalización de sus contratos temporales se tienen que ir sin rechistar a la cola del paro.

Sin embargo, desde la CNT creemos que ya va siendo hora de levantar la voz y que debemos denunciar esta situación. Y denunciar no sólo en los tribunales, como nuestro compañero ya ha hecho, sino mediante la acción directa, la herramienta de lucha que nuestra organización lleva defendiendo desde hace más de cien años, y que los sindicatos subvencionados, con su política de pactos y clientelismo, han conseguido erradicar de nuestros centros de trabajo. Los piquetes, las acciones de solidaridad con los compañeros en situación más vulnerable, y los actos de rabia y de repulsa contra los que son culpables de precarizar nuestras vidas y las de nuestras familias, son hoy más que nunca el camino para revertir esta situación en la que nos encontramos. Ante el adelgazamiento de los derechos laborales impuesto por nuestro sucesivos gobiernos, nuestros empresarios, y los gestores de nuestras instituciones públicas, la solidaridad y el apoyo mutuo entre compañeros de trabajo cobra más validez que nunca. Aislados y desunidos nos quieren los gobernantes, los gerentes, los rectores, los sindicalistas a sueldo cuya labor consiste en captar nuestros votos cada cuatro años. Unidos, en cambio, somos una fuerza imparable.

Por eso, desde hoy la CNT estará presente en esta Universidad, informando a los trabajadores de nuestro conflicto y boicoteando cada uno de los actos institucionales en los que aparezcan los responsables del despido de nuestro compañero. Tenemos la cabeza muy dura y no nos vamos a marchar de aquí hasta que nuestro compañero sea readmitido con un contrato digno y estable.

Si la universidad tiene millones de euros para gastar en complementos retributivos de sus catedráticos y jerifaltes, para inaugurar nuevos campus, para hacer campañas publicitarias absurdas por todo el mundo, también tiene que tenerlo para pagarle el salario a un mileurista. Si los proyectos de investigación disponen de cientos de miles de euros para comprar equipamientos innecesarios, carísimas bases de datos de multinacionales odiosas, o para organizar saraos, cenas e invitar a hoteles de cinco estrellas a representantes de empresas o entidades financieras, también tienen que tenerlo para darle un contrato estable a alguien que lleva cuatro años aquí trabajando.

No estamos pidiendo la luna. Estamos luchando por lo que es justo. 

¡¡Readmisión, compañero despedido!!
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